Sueños
por : John Cox
Edición al español: Rocio Romo-Burkhardt
Mientras usted pasa casi una eternidad pensando sobre que potencial tendrán sus hijos al nacer, no es hasta los últimos momentos antes de nacer que esos sueños nos emocionan más. Se sueña del ingeniero, la bailarina, o el abogado que llegara hacer su hijo. y mientras se acerca el día del parto, los sueños crecen con la ayuda de los padres, amigos, y compañeros de trabajo hasta el punto que usted espera ver a su hijo nacer, cumplir 18 años de edad, ser muy bien educado, y físicamente atractivo - - perfecto en todo.
Es muy triste que los sueños que toman una eternidad para edificarse se vayan como el aire dentro de un globo. Los sueños pueden llegar hacer pesadillas tan solo en lo que se tarda el doctor en decir "Oh no." Todos esos sueños de perfección se van y se convierten en oraciones y pensamientos de preocupación - - " No mas conque el bebé esté bien"¿...que le iré a decir a nuestros padres?"..."¿cómo paso eso?"..."¿Porque a nosotros?". En unos pocos momentos esos sueños de que el hijo estaría tomando exámenes para ser abogado algún día se convertirían en exámenes de la cabeza, y los zapatos de ballet se cambiarían por exámenes de sangre, y la normalidad sólida se cambiaría por una locura profunda, sin poder hacer nada al mirar que personas desconocidas picaban y hacían de mi niña sin tener tiempo de contestar mis preguntas o calmar mis preocupaciones.
Pero a pesar de todo, tenia que aguantar día a día cualquier noticia, buena o mala, señales de esperanza y preguntas confusas. Me encontré sin poder soñar - - porque vivía para el momento - - sin poder ver mas delante que la siguiente visita del doctor o un examen, esperando que ésta vez alguien podría determinar que es lo que no está bien o lo que pasaría en el futuro. Pero me frustré con cada visita o examen, como que se necesitaba hacer mas, y peor cosa, finalmente escuche decir por todos que solo el tiempo diría lo que el futuro sería.
Despacio, muy despacio, me di cuenta que nunca sabia que iba pasar hasta que ya había pasado. Primero estaba enojado - - quería respuestas - - pero me di cuenta un día que yo realmente era diferente que cualquier otro padre. Ningún doctor o especialista nos podrá decir que tan inteligente o que tanta capacidad física van a tener nuestros hijos. Lo mas que podemos hacer como padres es hacer lo mejor con lo que se nos da. Darnos cuenta de esto, nos dio a mí y a mi esposa libertad. Empezamos a ver hacia al futuro una vez mas, y empezamos hacer cosas por nosotros y nuestros hijos.
Otra vez empezamos a soñar. Pero para asegurarme que estos sueños no eran los mismos que antes, pero igual de importantes soñé de sus primeros pasos, y cuando llegaron, ningún padre era más orgulloso de su hijo que yo. Mi esposa y yo soñamos de incluirla en un salón de clase regular, y después de varias batallas, ningún padre seria mas orgulloso y emocional cuando su maestra de educación regular nos aseguro que en ese salón era donde ella pertenecía. Aunque no recibió grados de altas calificaciones, los comentarios que recibió fueron apreciados igualmente.
Yo continúo soñando en el futuro, de que mi hija trabaje, edifique relaciones buenas, y que llegue hacer buenas cosas para ella y otros. Yo sé que nunca llegará hacer una abogada, doctora o bailarina - - pero sueño en lo que sí pueda llegar hacer -- y aprecio cada paso que ella toma hacia sus logros.
Todo niño es un regalo a sus padres, abuelos, maestros, - y a cada persona con quien vienen en contacto. Y nos enseñan algo que quizás no hubiésemos aprendido sin ellos. Para mí fue el de tomar la vida mas despacio para poder tomar placer en los detalles de las vidas de mis hijos. Aprendí a tomar una parte activa en todas las actividades de mis hijos y de apreciar cada uno de los logros de ellos. No lo hubiese podido hacer sin ella, me he enriquecido con esta experiencia. No desearía que desapareciera.
Me acuerdo algunos años atrás al pensar como hubiese sido mi hija si...Yo lloraba por la pérdida de mi vida "normal" pensando que la vida que me había tocado no me llenaría. Ya no pienso así. Estoy muy orgulloso de lo que pude hacer mi hija, y como cualquier padre, espero con gusto todo lo que haga hasta su madurez. No necesito estar angustiado sobre el futuro. Mirando hacia el pasado, ahora puedo ver que muy pocos han sido bendecidos como yo.
Este artículo fue publicado en “National Father’s Newsletter”, 4:2, también apareció en "Father’s Voices" en la edición, Abril 1994 de Excepcional Parent magazine. La Red Nacional de Padres agradece al Señor Cox y a “Exceptional Parent” por el uso de éste artículo en el paquete de recursos