El Ser Hispano

 

El Ser Hispano
por: Roy González
Edición al Español: Rocío Romo-Burkhardt

Al ser hispano, la cultura ha tenido un papel muy importante en mi vida. Soy hijo de trabajadores migrantes de Texas que siguieron estrictamente creencias culturales y religiosas mexicanas. La familia fue su aliada más cercana y estuvieron de su lado en tiempos buenos y malos. En mi familia se creía que si algo malo le pasa a uno, era porque uno había hecho algo para merecerlo. Se había vivido una vida muy pecaminosa u ofendido a Dios en alguna manera. Generalmente, la comunidad lo alienaba.

A pesar de que crecí y fui educado en Los Estados Unidos, mis tradiciones mejicanas y valores culturales me siguieron a través de mi niñez. Me acuerdo siendo niño yendo a la iglesia y viendo a una familia traer su niño con síndrome de Down junto con el resto de la familia. Me acuerdo de haberme preguntado a mí mismo que es lo que podrían haber hecho para ofender a Dios para merecer este niño. A medida que crecí me hice muy buen amigo de uno de sus hermanos y me fascinaba ver todos los niños siguiendo a sus padres y ayudando con el cuidado y supervisión del hermanito. Para mí esto me hacía creer que como familia los hacía más fuertes. Se podía sentir el amor que los niños tenían por su hermanito. Esta situación me hizo confundirme acerca de lo que era culturalmente aceptable y lo que estaba viendo. ¿Cómo podía ser que Dios castigaba esta familia que tenia tanta fe en él? ¿Cómo podía ser que nuestra comunidad enajenaba a una familia tan fuerte y tan unida?

Han pasado 30 años desde que tuve esta experiencia. Durante este tiempo yo he tenido mis propios hijos. Uno tiene síndrome de Down, como la familia de granjeros que conocí cuando niño. Desde entonces mucho ha cambiado acerca de cuanto sabemos acerca del síndrome de Down y que es lo que lo causa. Intelectualmente como una cultura, entendemos que es un defecto de nacimiento y no un pecado castigado por Dios. De todos modos, poco ha cambiado en nuestra cultura acerca de la forma punitiva en que tratamos a estas familias. Ahora entiendo como se sentía esa familia Hispana hace treinta años. Yo se como siente estar en el otro lado cuando la gente me ve en lugares públicos y no entiende por que mi niño parece diferente y actúa en forma diferente. Ahora pienso en la familia que conocí cuando niño y me doy cuenta como era su silencio acerca del niño menor. Toda la familia toleró - nuestra ignorancia y sufrió en silencio. Creo que nos llevará otros 30 años para que mi generación apoye y se haga más sensible a esta situación.

Nuestra cultura Hispana confunde y evidentemente se contradice a sí misma en cuanto a sus valores. Es patriarcal y por eso el padre es vital en mostrar a su familia la necesidad para los hermanos de apoyarse uno al otro. Pero al padre no se le permite mostrar emoción o dolor. Si una familia tiene un niño con necesidades especiales, se hace un peso todavía más difícil; todos sufren en silencio.

He aprendido que nosotros en la cultura Hispana tenemos que liberarnos de algunos de los contra valores para sostener otro valor muy importante: la salud de la familia integral. Visto que como Hispanos somos patriarcales, creo que el padre tiene que mostrar y permitir mostrar dolor y frustración en la familia. Como padres nosotros debemos tomar el primer paso para educarnos acerca de las discapacidades de nuestros hijos y hablar en sus nombres a todos los que escuchen. Hacerlo muestra apoyo y permite a la familia ser fuerte y educa a nuestra comunidad, permitiéndole aceptarnos socialmente.

Permitirle a nuestra familia Hispana sufrir en silencio es romper el ánimo y continuar apoyando el mito antiguo que nuestra familia es pecadora y por eso se sufre la vergüenza. Todos somos hijos de Dios. Todos necesitamos apoyo y comprensión entre nosotros. Nosotros, como padres, tenemos que mostrar el camino.